Salas con ruleta

Psicologia para engrentar a la ruleta

Este libro tiene un sentido rigurosamente profesional. Es decir, aporta reglas que permiten al jugador de cualquier nivel defender su dinero ante la fría ruleta y los profesionales de la psicología del jugador; los dueños y empleados de los casinos. De ahí que una visión particular de la ruleta le otorga ciertas características

1.- La ruleta no le gana, usted pierde.

2.- La ruleta no lo va a buscar para que usted gane o pierda, usted va solo.

3.- La ruleta no lo obliga a perder determinada cantidad de dinero ni lo retiene o lo "expulsa cuando va ganando".

4.- La ruleta no tiene memoria.

5.- La ruleta no tiene sentimientos. No reconoce si usted quiere ganar o inconscientemente lo que busca es perder. Tampoco percibe sus necesidades de dinero.

6.- La ruleta no responde a conjuros ni a rituales humanos.

7.- La ruleta tiene reglas que se deben respetar.

8.- La ruleta únicamente responde al jugador, sea ganándole o haciendo perder al casino

9.- La ruleta ofrece muchos métodos de juego, o sea, caminos para ganar determinadas sumas.

10.- La ruleta no se engaña a sí misma como lo puede hacer usted.

11.- La ruleta no opera en contra suya, simplemente está en el juego conforme a las reglas del casino y a las distintas formas que usted puede plantear el desafío. Es decir, jugar a pleno, a chance, o las distintas variables.

12.- La ruleta no le hace sentir emociones, usted es el que va a buscarlas y las encuentra en forma negativa cuando pierde y positiva cuando gana.

13.- La ruleta no se ofende cuando usted la insulta y ni se inmuta cuando le agradece.

14.- La participación de usted ante los 37 números se da en un marco estadístico y nada más que esto.

15.- La ruleta le ofrece variables en la que usted está en ventaja para ganarle.

16.- Sólo la conducta del jugador profesional le gana a la ruleta.

17.- Jamás piense en ganarse el casino.

18.- Siempre vaya a jugar solo.

19.- Estipule lo mínimo que desea ganar.

20.- Lleve siempre únicamente lo mínimo para jugar. No vuelva a buscar dinero y seguir jugando cuando pierda. Recién regrese al otro día o si va una vez por semana, respete esta periodicidad.

21.- Usted debe determinar; si va a ganar, salir con el mismo dinero o perder. Usted el único que decide. Nadie decide por usted.

22.- Si su conducta es compulsiva, es decir no responde a su método, jamás se dedique al juego.

23.- Si su conducta es equilibrada lo llevará a vivir del juego y usted se habrá convertido en un profesional.

24.- El profesional no vive en el casino, vive del casino. Sólo está lo suficiente, que se prolonga si va ganando.

25.- El azar al igual que lo divino no está dentro de la lógica que conocemos.

26.- Recuerde que usted no es mago.

27.- Relájese y disfrute, si va tenso y angustiado no vaya.

28.- Cuando haya ganado siempre deje un fondo de reserva y siempre piense que esta ganancia no es del casino, sino suya y no la dilapide.

 

El jugador Social, Patológico y el Profesional

La personalidad del jugador puede ser considerada normal, si es social y tiene control sobre la conducta (juega esporádicamente y busca el entretenimiento adicional), o patológica si va en detrimento de la misma persona por la pérdida de control (incapacidad para dejar de jugar).

Una tercera categoría sería la del jugador profesional. Este tipo de jugador es el que juega ponderando las ventajas y desventajas del juego. Es el que se pone un método, juega para ganar, sin obsesión ni compulsión. Predomina la conducta equilibrada sin exponer el patrimonio propio ni el de la familia como podría ser el del jugador patológico. Se puede aseverar que en esta categoría se encuentra el 1 por mil de los jugadores (este dato es estimativo).

Coinciden muchos psicólogos y psiquiatras que el jugador patológico abunda en optimismo irracional y muchas veces se suma el pensamiento mágico. La mayoría termina en depresión y abandono personal con incapacidad para manejar la situación en el ámbito familiar y social. No son pocas las veces que se ve compelido a cometer delitos para jugar. No puede dejar de jugar aunque se lo proponga. Cuando no puede jugar por razones financieras suelen exteriorizar síndromes de abstinencia y el deterioro personal aumenta significativamente.

El jugador patológico no controla ni la frecuencia ni la cantidad de apuestas. La pérdida frecuente es siempre excusada con la vuelta por la revancha. Cuando gana se regresa por más, pero... ¿cuál es el límite? El jugador patológico no lo sabe o lo pierde de vista en las primeras jugadas.

El jugador patológico es comúnmente un mal trabajador, un mal empresario. También es un mal pagador.

De la sicología del jugador existen muchos tratados y grupos de anónimos que lo pueden ayudar para el caso que usted este dentro de esta categoría.

Siempre recuerde que el control del juego de la ruleta es posible utilizando un buen sistema, pero el control del azar es imposible.